domingo, 19 de junio de 2011

No es mas ni menos el cansancio de la tarde que hace cerrar sus ojos, después de haber dado mil vueltas por el centro en busca de algo que se extravió por su mente. De a poco comenzó a recordad algo que nunca había estado en su mente, pero le era familiar. Los pasos flojos y perezosos entre tanta multitud con un destino fijo.
El olor a café emanaba por la calle Teatinos, no había comido nada pero estaba acostumbrado y le agradaba.
Extasiado por una fuerza de algún lugar cósmico todas las caras de aquellos personajes diabólicos se apoderaban de él, pidiéndole a gritos el perdón, el acceso al cielo y la compasión como si fuesen mendigos hambreados. Una obra de teatro, era el segundo de gritar: AAAAAAAAAAAAH. Gritó en  pleno santiago, pues su rencor era mas fuerte y lo atormentaban todas esas caras del pasado, todas esas lagrimas derramadas y mas aún toda esa rabia acumulada. Pero como si nada pasara, ante todas esas miradas que fueron sacadas de la monotonía por ese grito exhausto, él siguió caminando tragándose por milésima vez el veneno....

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